Breathe
Nunca ha habido nada, pero todo lo que hay es mío.
9.13.2007
Goran Brégovic y Kayah - Prawy do lewego
Esto, junto a unos buenos tragos de smirnoff, es lo que garantizaría lo que yo demonino "Wiiii this is fun!"
Deutscher Traum
La trama del cuento no es lo curioso en cuestión, sino el hecho de que la palabra usada fuera exacta... siendo que la desconocía.
Uno de mis tantos sueños con subtes, en los que la tecnología rebasa la propia (podría ser un japón del año 2070), donde cada butaca del vagón tiene un sistema personal para pedir deseos. Entonces, cada persona configura aquello que desea, y todo el viaje consta de ir sorteando distintas pruebas que ameriten el cumplimiento del deseo.
Una pasajera de un subte, meticulosamente celeste (un tono casi tan turquesa como para quemar la retina), me empuja e insulta. Entonces, configuro numéricamente 4_9447_86_733_437_3323 (I wish to see her dead) y el tren empieza a andar frenéticamente estación por estación, la gente debe saltar, el sueño a mil kilómetros por hora, las rayas de la velocidad, la estación final:
verzählen
Llegando a la estación me incorporo y en el mismo sueño me pregunto qué querrá decir. El rostro de la señora comienza a ponerse azulado, y el cartel de "verzählen" comienza a titilar entre la palabra y un cronómetro en reversa: 5... verzählen... 4... ver... 3... ver... 2... ver... 1... se apaga, del mismo modo por el que se apaga la vida de la dama.
Ahora bien, lo curioso es que al despertarme (olvidando, claro, las diéresis) busco la palabra en cuestión en google... y resulta ser lo que en inglés se conoce como "miscount" o "descontar", algo bastante ceñido a la idea de un cronómetro en reversa.
9.11.2007
De caschibache (léase cashibaje) intelectual.
La señorita Beatriz parece gananrse la vida llenando nuestros ojos de ganzadas e ininterminables páginas escribiendo cosas que, realmente, no dejan nada en limpio, o dejan en limpio una obviedad tan grande que hasta dolería que fuera respuesta de parcial.
Lo curioso es que entré en contacto con Sarlo por otro medios, es decir, mi empleo, en el que debo tipear artículos periodísticos de tanto en tanto.
Ser periodista es algo que, honestamente, me haría tener orgasmos múltiples. Sueño con poder escribir sobre temas complejos, agudizando los conflictos, diluyendo aquello que la convención hace parte del asunto para descubrir verdades bajo la manta. Quiero ser periodista.
Ser periodista debería, al menos, llevar un trabajo árduo, no solo de investigación sino de relectura sobre lo dicho, autocomprensión sobre el escrito, corrección y re-corrección de lo ininteligible. Sabido es, ser periodista implica una cortesía para con el público lector: nutrir, esclarecer, respetar.
Pero, ¿cómo respetar aquello que, al parecer, no lleva siguiera un trabajo de relectura para establecer la correcta legibilidad del texto?
Palabras como:
microescena (en "La microescena desborda de reticencias" ¿alguien me explica qué es lo que hace que una escena sea "micro"?)
deceptivo (juro que ni la rae tiene idea de qué demonios sea "deceptivo")
tematizada ("la temática es" o "el tema corresponde a" o "ha sido proyectado cómo diferencia lingüistica y social" pero "tematizada como diferencia lingüística y social" suena a, como diría mi profesora dw Corrección, cocoliche)
experiencial (ahora resulta que son "mezclas experienciales", no una experiencia de mezclas ni algo que se dilucide por oposición con otras palabras. No, señor, no, señora... la cosa es "experiencial" que puede ser, digamos, algo salido de The X Files)
pasatistas (esa la sé! esa la sé! es lo que pasa... zuuuum)
nostalgiosas (no, claro, nostálgicas no es de uso común, miráaaaa si la mina iba a saber tamaño uso correcto del vocabulario)
Y sigue... cosas como la "inevitabilidad" en vez de "lo inevitable de" o conjunciones de palabras como "tardomodernistas" en vez de "modernistas tardíos"
Es que claro, me olvidaba que Deutsch y Spanisch eran más o menos lo mismo y, por supuesto, acá no quedás como aparatosa freak si hacés palabras conjugadas a la alemana, acá quedás como intelectual de primer nivel.
9.09.2007
(C)ex(Xx)
Cuando abrí el MSN desde mi hogar descubrí, asombrosamente, que la señorita C había adherido mi cuenta a una de sus nuevas adquisiciones (una de sus, digamos, más de 13 cuentas de mail).
Bien. Muy bien.
Esperé a que se conecte, aún en conocimiento de que la dama ama ostentar su misantropía: se nota que está conectada porque cambia la marca de su mail, aún así es harto evidente que lo hace en invisible mode.
Lo curioso es que comencé a extrañarla. Es evidente que las etapas relacionales entre mujeres hacen una curva oscilante.
Comenzando por la primer fase: el pico ascendente, the perfect temptation. La mujer rápidamente hace una camaleónica metamorfosis para con la otra mujer. Todo comienza por charlas de Internet que se estiran hasta las 5 o 6 de la mañana, compartir todos y cada uno de los clichés estéticos, leer los mismos libros, cortejar con rosas rojas, mirarse embelesadas los labios, tomar discretamente las manos, ir al baño a fotografiar los escotes prominentes, arrastrar a la compañera a alcoholizarse cada sábado para coquetear histéricamente y luego reprimirse compungida por las actitudes libertinas para, días luego, confesar a la propia madre que se tiene novia (sin haber aclarado antes a la teórica novia que la relación tenía dicho rótulo)
Más luego se da la segunda fase: estabilidad desestabilizada, me callo el imperativo. Nuestros compañeritos poseedores de ese instrumento inmundo denominado coloquialmente “pija” (yo prefiero el anticuado término pene) salen a la luz en el relato. Viene el planteo pertinente: me gustan demasiado los hombres. Viene la pertinente sangre hirviendo a temperaturas incomensurables, la mirada feroz, los ojos inyectados, los dientes clavados mandibuleando cuál éxtasis en su pico (+T6) y el cinismo hipócrita: “Ay, mi amor, pero yo quiero que seas feliz, si querés hacemos un trío, si querés tenés la libertad de salir con quien quieras, mi única intención es la garantía de ser tu amada”.
Cerrando con la tercera fase: la recaída, woman third world war. Nuestra esposa ficticia, esa que nos agobió durante noches enteras con sus depresiones y penurias, esa que intentamos educar en la ilusión utópica de que algún día sea nuestra compañera perfecta, esa que elegimos para envejecer y poder tocar sus canos cabellos y besar sus suaves labios el día del propio lecho de muerte… esa, la elegida, la perfecta, viene con su fatal anuncio: ayer me acosté con… Argh. Ok. Dale. Sí. Otro tema. Pero ella no hace más que replicar, dolorosamente, que tuvo orgasmos múltiples. El pene con patas en cuestión, entra a su página web a dejar mensajes eróticos, comienzan a tener códigos: empiezan a hervir los celos. Empezamos a criticar absolutamente todo y juramos –por la propia sangre de nuestras venas- que no hablaremos nunca más con la otra persona. Nos ponemos lacónicas. Serias. Nos enojamos. Somos cínicas, cortantes. Degradamos a la otra, la imbécil, la forra esquizoide que no sabe mantener una relación racional porque no tiene la capacidad de pensar con algo más interesante que la temperatura de su clítoris.
¡Forra! ¡Forra!
Pero por supuesto, luego desaparece todo contacto hasta que un día, sorpresivamente, la dama en cuestión nos adhiere.
Y nos encontramos, consternadas, ansiando que se conecte… extrañando sus letras… imaginando su mirada… inmortalizándola en letras.
9.08.2007
Sábado al alba...
¡Cómo amo Buenos Aires!
9.07.2007
Mi abuela se casó a siete colores.
Por empezar, iba a la iglesia de fuccia y con escote V.
La siguiente revolución fue cuando, por aquellos años locos (qué históricamente serían los 20, pero yo me refiero a una locura mucho más psicótica, impregnada en la entremezcla de guerras y revoluciones sociales, neurósis por doquier, transformación de los roles: 1940) de mi abuela, fue cuando se subió a una motocicleta digna de Tracy vestida con campera de cuero, pantalones chupinados y botas texanas, los cabellos dorados y el labial rojo, y anduvo por motocicleta por toda la ciudad.
Me he enterado también que la mujer gustaba de nadar desnuda (sin entrar en detalles, también gustaba de andar desnuda, pasé toda mi infancia avergonzada cuando salía en ropa interior a abrir la puerta, a la vista de todo traseúnte que anduviese por la vereda).
Pero lo verdaderamente incorrecto fue su vestido de bodas. Se hizo una pollera a 7 capas de tul, amarilla, roja, verde, fucsia, violeta, azul y celeste. Para colmo, por encima de la rodilla (¡terror con piernas!).
Cintura de avispa (ganándole a mis ex 64 centímetros), senos de 98, cabellos dorados... y todo un grito terror para la moda.
