Breathe

Breathe
Nunca ha habido nada, pero todo lo que hay es mío.

10.07.2007

Este título podría perfectamente no estar.

Me despierto 12.02 pm.

Suena el teléfono 12.03 pm. Gracias, ya que sino me habría agarrado un crisis nerviosa por oír el timbre Kitsch que tiene (ahora todo lo que sea inalámbrico trae una parafernalia de porquerías sonidísticas semejante a la "Marcha" en su época... solo que con un curioso aire de música clásica de reviente).

Mi abuela me quema la cabeza hablando del noticiero de la mañana, la lluvia del jueves pasado, la osteóloga (qué, para colmo, pone una espantosa música zen mientras te dan ganas de amasijarla porque te está corriendo la primera clavícula de la columna vertebral, y la música zen irrita tanto más que el dolor), el robo del vecino, los churrascos con ensalada, el INDEC, las notas escolares de mi prima, el viaje de mi tía a -NO TE ESCUCHE A DONDE PORQUE NO ME INTERESA-, el esguince de muñeca que tuvo cuando tenía 32 años... y si quiero ir a comer.

Me duele la cabeza, ya no sé muy bien si por el trip autonírico que tuve por la noche o por la voz de mi abuela hablando una cantidad de sandeces en 12 minutos dignas de un ataque delirante esquizofrénico.

Soñar con un departamento propio, la gata blanca, el perro negro, la Grynua, el rosal, los peces que comenzaron a metamofosear en peces muertos recubiertos de cascarillas doradas y sin alas... Uhm. Curioso. La segunda vez que sueño con peces muertos. ¿Significará algo?

Supermercado. Abuela y tía. Madre all day long at home.

Me tomo 500 mg de Amox.

Me fumo un pucho.

Decido que hoy va a ser uno de esos días en los que sería mejor estar casada y poder decir: mi amor, me duele la cabeza, hoy no.

10.03.2007

"Boobs and Isis" (no son piernas...)


La gata alzada, mirándome fijo... los gemidos nuestros y la gata que maulla y solo maulla al unísino siguiendo el ritmo: el celo de ella, el éxtasis nuestro.


10.02.2007

The Nathalie's Acid Way

Ludmila: Te quiero, Natu.

Yo: Sí, ya sé.

10.01.2007

Paranoia. Pero sabélo.

Alguien pasó más de 30 minutos revisando mi blog. Banfield.

Uhm. Curioso.

Hago un gran esfuerzo mental (debido a que normalmente no recuerdo nada del día anterior porque se entremezcla, ebria, la oniria con la realidad, la noche con el día resplandeciente, mis ojos con la voz por el teléfono, la memoria de una madre abriendo la puerta y...

(no cierro paréntesis)

una madre que estuvo en Banfield a las 23 horas. Porque casi seguro que si. Creo. Pienso. Exhalo. Inhalo bien fuerte pero la taquicardia pero Banfield pero ella pero entonces pero qué, ¿será? sí: probablemente.

Nadie debería de poder hacer nada en Banfield cómo revisar mi blog neuróticamente.

Sandro. Viejas que revoléan bombachas.

Aroma a mi hombre (Julio, que es mi Julio que lo habría sido porque Banfield y yo y él y la pipa y ¿qué gustaría llevar? sonriendo y diciéndome que escribe y yo que escribo y entonces...

(no cierro paréntesis)

... y entonces supongo que es así: cruel realidad. Ella entró y leyó y sabe y qué decirle.

Porque para esta altura que lea y que sepa.

Da lo mismo o no da nada (porque de dar, de preguntarle a las madres u omitirlas... porque podría irme definitivamente, podría ocultarme en un antro en lugando, en un boliche tanguero en San Telmo de tacones y zapatos de charol y el celular sonando y...

(no cierro paréntesis)

y ¿dónde estás?

Y no responder nunca más. Desaparecer de su vida e hija nunca más y mi nombre en el aroma a jazmines de mi casa (pero el jazmín se secó y ahora sí cierro paréntesis).

Daría más o menos lo mismo ser honesta o no serlo. Que sepa quién soy pero particularmente quién no soy. Quién no soy es:

No soy tuya.

Porque sábado y embriagadísima: sabelo.

Porque sábado y vodka con risperidona y valium: sabelo.

Porque salir con esa mujer negra azulácea a la que clave mis sádicas uñas en un baño en el dorado y los gemidos y mirá: qué linda la nena, haciendo entrar en éxtasis a una mujer e impregnándose de perfume de perversiones y rosas muertas y la sangre, porque también eso, porque también cortarse y también lamer la sangre que sabe dulce (mi sangre es dulce y cierro paréntesis) y también eso: que no soy tuya.

Volví a casa sin entender nada. La puerta triple (más de 5 minutos para encastrar la condenada llave en el agujero de entrada, la entrada que podría ser la entrada a éxtasis-mujer-paredes vaginales-uñas rojas: esmalte sobre el ácido precioso jugo de flor abierta de mujer.

También, sabelo.

¡Horror! ¡Horror! mirala a la nena.

Así, nena a las 4 am, muñequita penetrando un día y otro y cama rota y Yara and the sex, and the drugs... And the complications.

Nena metiéndose en problemas siempre.

A veces cocaína, a veces alcohol (es así la escritura, no es por nada, depende de resacas y cosas varias que no te enterás pero leelo si querés y si me muero da lo mismo, es mi vida... porque me gustaría...

(no cierro paréntesis)

... escribir esa novela mórbida de hombres deformados: vida-deformada, alma-deformada, fonemas, aformismos, letras, nombres o uno solo (el mío) o selena penetrada y lésbico aroma de perra quebrada al medio y el horror de tanta parafernalia sado.

Algo así. Precisamente un algo como para que después digas (puta hipócrita) que soy una nena dulce.

¿U want me to sing?

Acá la ironía pura de papél no crepé:

Da la media vuelta, toca el cascabel, mirenmé señores comiendo pas-tel.

O torta.

Me caigo, me caigo, me vuelvo a caer, si no me levantan me levantaré.

Y aprendí a levantarme por todo ese llanto y tus estúpidas caricias y vos que ahora, exactamente tan exacto como ahora, que sabés bien que no cambió nada, que sabés bien que las sustancias en sangre y sabés mal que todo el sexo y la promiscuidad y el labial rojo y el sobrerimmel y la seducción y el dolor y quebrar y matar

(pero morir)

¡Qué lo sabés bien!

Venís para leer.

Bueno, lee esto:

Carne masacrada, frita, carcomida, putrefacta, coagulada, destrozada, condensada y envoltorio fucking perfecto: a un costado: casi muerto.

Nena dulce cantando sonetos de tu piel abrasada por el espacio y el silencio del fuego, tatuando los sonidos, revolviendo el recelo de tus entrañas con mi nombre: por mi sangre: por tus muertos.

Por él sonriendo o las lágrimas del sexo. Quizás cuerpo desgarrado, la cintura y presión de dedos. O tus costillas rotas. O el mundo en que me quedo: cuando ya no estén los sonidos de tus sucios gemidos grotescos.

Para saber que exactamente ahí morirá el universo: cuando mis cadenas corroan la sangre de mis venas cercenadas por el nombre de mis sueños.

(... así de dulce soy.).

9.30.2007

Vegetarian Strikes Back.

Ayer le digo a un viejo conocido surrealista (de neo vanguardia-nihilista): pensar que aquellos lugares que nuclean a los animales como un mero producto comercial que nace y muere para hacer dinero son exactamente campos de concentración nazi de vida animal.

Y me dice una nena (tan bonita): callate, vegana.

Replico: ya no lo soy, tuve que empezar a comer carne...

Me dice el viejo vanguardista: entonces la estructura de tu discurso es una falacia.

Ahora imagino mi tapa de nalga con ojos y rumiando.

Está mechada, igual que mis ideales.

Me como el relleno de espinacas con zanahoria y morrón.

Tiro la carne a la basura.

Decido que tengo que ser fiel a mis creencias.

9.22.2007

Ahora no te voto nada. ¡Forra!

Luego de ver ese cochino carro con luces de neón fluorescentes color naranja y esa cumbia de fondo con el cartel "Cristina, Sciolli, Quindimil" decidí que no merece mi voto.

La política es también una cuestión estética.

Y soy exigente.