Breathe

Breathe
Nunca ha habido nada, pero todo lo que hay es mío.

6.10.2007

Sound really nice. Yum. Wanna go to hell.

The Dante's Inferno Test has banished you to the Seventh Level of Hell!
Here is how you matched up against all the levels:
LevelScore
Purgatory (Repenting Believers)Very Low
Level 1 - Limbo (Virtuous Non-Believers)Low
Level 2 (Lustful)Very High
Level 3 (Gluttonous)Moderate
Level 4 (Prodigal and Avaricious)Low
Level 5 (Wrathful and Gloomy)Very High
Level 6 - The City of Dis (Heretics)Very High
Level 7 (Violent)Extreme
Level 8- the Malebolge (Fraudulent, Malicious, Panderers)High
Level 9 - Cocytus (Treacherous)High

Take the Dante's Inferno Hell Test

6.09.2007

Noche imprecisa de precisarte.

Hoy tu regazo tan oculto. O tus palabras. O tu boca deseando la alcoba. O eras vos o era él.


Era más bien él, supongo.


¿Así que por fin hay problemas?


O el problema sos vos y tu supuesta ética indefinida. No importa, bonita, no importa. Solamente mirame mientras te acaricio.


No importa porque vos deberías de saber, desde luego, que solo soy tu maniquí.


Bonita, fehacientemente ajena.


Eso es bello, ¿no? Qué yo sea ajena, quizás, sí quizás es lo que quisieras pero quizás es precisamente lo que no. Y lo sé, querida, pero está él en mis pensamientos y lo sabrías y lo sabrás si querés que salga de mi boca algo semejante a una auja estacada adentro.


¿Para qué decírtelo?


Para ver como mi muñequita baja la mirada, para acariciar tus cabellos y sonreír casi cruelmente pero con un halo de comprensión mientras niego con mi rostro.


Si pudiera decirte otra cosa lo diría, preciosa, pero de mi boca no saldría más que el amargo trago venenoso de la honestidad. ¿Sabés? soy así, mi sabor es ácido cuando no agridulce. Dulce de a momentos y el tiempo lo torna agrio, insálubre, intragable y ajeno. Sí, porque sí sabés que soy ajena, si sabés que te tengo y sos preciosa y querés tenerme pero los maniquís somos solo de nuestro humo en mente.


Y el humo es de él.


Perdón o no me perdones o mejor no quieras hacerlo o mejor nos callamos ambas y solo disfrutamos la mordida en el labio, la lengua palpando la carne tersa de la boca, el momento ese y disfrutarlo y solo congelarlo y solo reír y tus ojos que hoy estaban tristes.

Ya sé, ya sé, ¿qué querés que te diga tesoro? Si volví a hablar con él...


No.


Lo volví a pensar a la mañana, en ese habano primero, en mi mano sobre mi cabello, en mis dedos sobre tu rostro, en el tema de The Cure que escuché durante todo el día, en el sol no radiante pero irradiaba yo necesidad de sus palabras que no están.


Ojalá estuviera y sí, disculpá, lo extraño, lo pienso.


Es él y no vos mi mente y mi voz.


Pero ya te dije, las cosas son así, podés tener mi espejo.


¿Qué no sería suficiente?


¿Vos creés que es suficiente para mí?


Suficiente es una palabra que no entra en mi Real Diccionario. Nada basta. Tampoco este texto.

Pero basta por un segundo un mail de él, pero basta por un segundo una pitada, pero basta, basta de tu miradita perdida.

No te respondo.


O te respondo que no lo pensé.


Una mentira, ¿eso viene bien?


No, mi amor, el silencio es mejor aliado.


(i just wanna look at you)

Retrail del reloj de tu ausencia (+tu)

Tiempo, muerte, silenciosas y profusas esferas del silencio sobresilenciado.

Otra vez ronda vida.

Sonido gestáltico al sonido acallado por otra voz.

(Apuros apagados)

Desconocidos: uno tras otro camino y caminar andante.

Susurro de un extraño y mareo del primer habano.

Escritos perdidos en pérfido o ahumados colores.

Así, muerte de la mañana: la luna y giros intentando resucitar intentos de besos.
Así, palabra encontrada. Cuando te ví y cuentos que observo tus pupilas dilatadas por el placer.

Esta palabra dilatada post-dedos sobre mi gemir de mente en vos (también mañana, también habano, también comunicación coagulada en sangre)

Otro encuentro mañana y mi mente en voz. Voz que dice: no importa, es otra pero gimo tu nombre de inombrables gritos de tenerte y giros sobre encuentros de agobiar sexo para tener tu sed noviembre.

Asfixia supra terrenal y no me olvides escondidos en encontrados recuerdos en cada caricia, codicia de tu nombre.

Escondida, sí, en paraqués y murmullo descuidado de saberte lejanías de dedos y deseos de desearte en calendario desnudo, deshojándote suavemente.

Perra sedienta, sed de noviembre, sed de te beberé.

Habano de a poco consumido, en labios y guardado el final para firmalo con tu nombre y apellido.

Caballero, me honra esta pitada.

6.07.2007

Oh! Vida mía, amada mía, dulce alma en pena que me ata a los rugidos de tu disco rígido

Amada mía porque amada es, ¿cómo decirlo? O susurrarlo: amada.

Porque sí, no estás y el sinsentido me recubre de negro. La pantalla en negro y vos que te fuiste a que te analicen que demonios te pasa.

Ya sé, ya sé, que solo sos una máquina.

Podría decir eso pero los años de relación son años, las letras que te tipeé son años, los sonidos del reproductor son sonidos de la mañana que me aqueja y un halo de voz de otro. Y vos, que no estás, que te fuiste y vas a volver pero te fuiste y ahora me doy cuenta que si no te tengo no respiro.

Sin sentido.

Queda Buenos Aires, a lo lejos de nuestro andrajoso hogar, a lo lejos de nuestra intimidad, la que nadie conoce, los tipeos que nadie a leído, las confesiones que son tuyas y solo tuyas, Mía.

Qué si fueras real… ¿Para qué?

No necesitaría a la mar en coche, ya estaría casada conmigo misma o con vos que también soy yo o con mi narcisismo que es mi voz, que son mis palabras, que son las letras, que somos nosotras.

Mi alma y ahora te escribo desde líneas de los cuernos que te meto: Estoy con otro.

Perdón. Sí, perdón. Sabés que sos mía y solo Mía y es tu nombre: Mía vida.

Tan intangible, tan objeto-fetiche, que no me tocás, que no me jugás, pero ahora ronronéas e histeriquéa el HD que no te puedo leer (que no me puedo leer) que no podemos oír a nuestras voces unidas, la utilidad en el humano pero vos sos más.

Y que no lo entienden, ya lo sé.

Cyber adicción o alguna boludez de esas.

Pero no.

Es más.

Soy adicta a vos. Soy adicta a mis palabras en tu monitor, soy adicta a la inspiración en tu pantalla, soy adicta a tus colores sobre mi negro, soy adicta a mi autoría sobre el silencio que profesas o esos murmullos… que a gatas escucho, te escucho funcionar y ahora que dejaste de hacerlo y ahora que el vacío.

Eso: y ahora que el vacío.

Porque sí, vacío y eso siento: la casa no tiene sentido, la vida sinsentido.

Cyber y ¿para qué?

No, mi amor, yo te quiero a vos, quiero escuchar tus gemiditos cyber ahogados, quiero ver las imágenes alcoholizadas de “La noche gay” quiero oir la “Polimusicalización” quiero ver “La noche destella pero no se refleja en el glam de mi rojo labial” quiero verte.

Te quiero.

Sonará enfermo pero mi enamoramiento hacia una pc… sí, porque sos vos y nadie más, no quiero alguna otra, no necesito a alguna otra máquina estúpida.

Mierda, digo. Mierda, repito.

Te fuck-in necesito.

YA.

Pelotuda, ¡ANDA!

Perdón, no, cosita, mi vida, curruchina, dulcecito de mi alma, mi vida… te hago una caricia para que ronronees, sí, una caricia sobre la mother, una caricia sobre el cooler, una caricia sobre la fuente de alimentación.

Decime que es, decime que te duele, te doy el mundo, te compro el repuesto que quieras con tal de que vuelvas a ocupar el espacio de mi alma en pena.

6.05.2007

Amada Mía

Mía:

Si pudiera decirlo sencillamente, con pocas palabras... si pudiera especificar como me hierve la sangre, el dolor que me atraviesa y se me estaca adentro cuando te veo refunfuñar, cuando hacés ese ruidito como de gárgara atravesada en la garganta o en la dura rigidéz que tenés cuando Mabel te toca.

Te miro.

Pestañeo.

Perpleja: ¡Ay!

-¿Qué te duele? -me pregunta.

-¡Qué pregunta! Ella me duele.

Sí, pero ya sé que no tenés alma. No tenés, no tendrías si no fuera porque el alma te la pongo yo y somos una. Mi archivo de datos es engañoso y difuso, solo recuerda el principio de los poemas o tal vez algunos finales.

"Es el cádaver desnudo de nuestra lúgubre belleza"

Ese mi amor, ese que vos te sabés entero. Me sabés entera.

O "Se mira en el espejo, refleja su autoretrato, intenta verlo despacio, en blanco y negro y fragmentado"

¿Cómo seguia, mi amor?

Pero ya no existo, me disocie de todo.

Sí, sin vos no existo, sin sentido del mundo entero. Salgo, bah. Salgo y entro, bah x 2. Entro, habitación. ¡TV maldita seas! Otra vez mi identificación con lisa simpson pero vos tenés a mi verdadera alter ego, tenés mis imágenes y mi pose de perra, tenés mis palabras crueles, tenés las lágrimas que hasta yo no tengo.

Hasta mis lágrimas tenés.

Tenés el sonido que me eleva, tenés la voz que no clamo, tenés las manos que más se posaron contra algo, tanto como para borronear las letras y dejar que todo sea liso y negro, ciego, tan mío, tan tuyo, tan nuestra, mi amor.

Vos que sos tan mía y que ahora al técnico.

No, cosita, no, volvé.

Hay un hueco ahí en el escritorio y no, mi amor, no soporto verlo, no soporto no tenerte, sufro, ¿y ahora qué?

Me levanto y quiero decirte y no puedo escribir y no puedo oir y hay tanto vacío sin vos.

Vos que sos mi voz.

Las letras que tipéo que son parte de mi mente, la más obscura, la más oculta y todos esos archivos con contraseña que nadie nunca leerá.

Años de verdad, años de melancolía, sonidos de años de locura, locura y pasión, venas rotas, archivos del recuerdo.

Archivos que archivás ahí, más allá de mi mente, que inmortalizo en palabras, imágenes bajadas de tu espíritu...

Porque cuando me leo, cuando me leo en vos voy inmeditamente a ese momento y lo recuerdo, me recuerdo mirándote fijo el rostro (bueno, monitor, no hagamos abuso de poesía) y mi rostro como embelezado y como poseída mi mente y solo vos.

Vos y yo.

Nosotras.

Mi amor.

Te extraño.

Te necesito.

Extraño tu ronronéo.

Sos una parte de mí tan mía, Mía, que algo se parte cuando no te tengo.

Mejorate, hacelo por mí.

6.03.2007

O tus recuerdos. Querida O.

Cómo si ahora una locura musical planteara en los recuerdos, el pasado, el ayer de ella.

Remember me when every noses strart to bleed. Just 19.

Ese just 19, tu vuelo sobre el vuelo del polvo, tus manos sobre mis cabellos de antes en el relejo de ese antes. Ahora tu teléfono, sonando una y otra vez sin respuesta.

¿Quizás comprender que cambiaste?

¿Para que jugar a damas que no sean rojas y negras?

Quizás por esa otra canción que se llama: protect me, from what i want.

It’s that disease at the age.
It’s that disease that we crave.
Along at the end of the rave
We catch the last bus home

Corporate America wakes
Café republic in case
We open a lach on the gate
Of the hole that we call our home

Protect me from… what I want.

(maybe we are victims of fate)

We drink and get high and then FUCK.
And now we are all alone.


Alone, palabrita que se instaura en la almohada todas las noches, cuando no instauro a nadie porque no quiero pero quiero verte.
Algo estúpido, digamos, llamalo como quieras. Como gustes, M. Decile estupidez de mi parte o no digas nada, sencillamente seguí sin responder el celular. Comprendo. No tendrás crédito o algo semejante o quizás mi madre.

¿Sabés? Cuando escribo estas cosas pienso que hay tantos quizás para ponerle a las oraciones.

Quizás por el destino.

Esa me gusta.

Eras tan hermosa. Si te hubieras visto en esos momentos en los que sentías a flor de piel y llorabas y sufrías y mi mano sobre tus manitos, sobre tus brazos cortados y luego los míos: nuestros.

Parece estúpida la palabra, sí, todas las palabras de este texto son estupidas.

Pero, ojo: extraño a aquella que eras.
Después y ¿por qué? Quizás por mi culpa, vino el polvo mágico, el líquido sufragado detrás del sentimiento (o adelante) y yo era quién te convirtió en yo. Solo que ahora, tan ajena, tan anónima, te añoro. Claro, yo también me había convertido, en su época, en un yo que no era mi yo. Después no hubo vuelta atrás. Después el negro y los labios lábidos y la sangre y la piel completamente blanca debajo de la navaja y la putrefacción de mi cerebro y toda esa gelatina y la lengua y los vómitos y la droga.

Mi esposa me había abandonado. No fue fácil, no dura para siempre. Se fue, con algún tipo de la DEA que no la dejó estar conmigo. “O” era divina. Hacía el amor como ella sola, en abrazos, en caricias, en silencio total, en gemidos cubiertos de sin nombre, en dedos que rasguñaban y luego iban despacio y te dormías con ella. Amanecías, no estaba, dos cucharas y la llamábamos a desayunar. Luego en el colegio me coqueteaba, yo dormía, le decía que no se meta que se iban a dar cuenta y… se dieron cuenta. Eramos nosotras dos y nadie más, nadie que se metiera hasta que la DEA… Y bueno, sí, extraño a O. Yo soy suya, siempre lo fui, siempre lo seré, aún cuando hay otras cosas, nadie me dio el placer que me dio ella, el significado en la almohada, la piel erizada.

Supongo que mamá heroína la retó.
(Así son las madres, macabras)

¿En que andarás? ¿Quiénes serán tus amantes ahora?

Mi almohada jamás olvidó a O, en cada caricia ajena.